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¿Antidepresivos o THS para los cambios de humor en perimenopausia? Analizamos cuándo se usa cada uno, sus beneficios y riesgos según la evidencia.

La perimenopausia puede sentirse como una montaña rusa emocional. Un día te sientes bien y al siguiente, la irritabilidad, la ansiedad o una tristeza inexplicable toman el control. Estos altibajos no son imaginarios; tienen una base biológica en las fluctuaciones hormonales que definen esta etapa. Ante esta situación, muchas mujeres se preguntan qué camino tomar para gestionar su bienestar emocional, y a menudo la conversación se centra en la comparativa entre antidepresivos vs THS para los cambios de humor en la perimenopausia. Comprender la función de cada uno y su indicación es fundamental para tomar una decisión informada junto a un profesional sanitario. No se trata de una elección única para todas, sino de encontrar la estrategia que mejor se adapte a tu biología, tus síntomas y tu historial médico personal.
Los cambios de humor en la perimenopausia se deben principalmente a la fluctuación errática de los niveles de estrógeno y progesterona, que afectan directamente a neurotransmisores cerebrales como la serotonina y la dopamina, responsables de regular el ánimo.
El estradiol, la forma más potente de estrógeno, ayuda a producir y modular la serotonina, a menudo llamada la "hormona de la felicidad". Cuando sus niveles caen o varían bruscamente, como ocurre en la perimenopausia, el equilibrio de la serotonina se altera, pudiendo provocar síntomas de tristeza, ansiedad e irritabilidad.
Por su parte, la progesterona tiene un efecto calmante y ansiolítico en el cerebro. Su descenso puede contribuir a un aumento de la tensión, problemas de sueño y una sensación general de nerviosismo. Según la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM), un número significativo de mujeres experimenta síntomas anímicos durante esta transición.
Además, los síntomas físicos como los sofocos, los sudores nocturnos que interrumpen el sueño y la niebla mental, añaden una capa de estrés y agotamiento que puede exacerbar cualquier vulnerabilidad emocional preexistente. No es solo la hormona, es el efecto dominó que provoca en todo el organismo.
La Terapia Hormonal de la Menopausia (THM) es el tratamiento más eficaz y de primera elección para los cambios de humor cuando estos coexisten con otros síntomas de la perimenopausia, especialmente los síntomas vasomotores como los sofocos y los sudores nocturnos.
La lógica es clara: si la causa raíz de los altibajos emocionales es la inestabilidad hormonal, el tratamiento más directo es estabilizar esas hormonas. La THM, antes conocida como Terapia Hormonal Sustitutiva (THS), repone los niveles de estrógeno (y progesterona si se tiene útero) para aliviar el conjunto de síntomas. Al hacerlo, no solo reduce los sofocos, sino que también mejora el sueño, la claridad mental y, en consecuencia, el estado de ánimo.
La North American Menopause Society (NAMS) en sus guías de práctica clínica confirma que la THM es el tratamiento más efectivo para los síntomas vasomotores, y su impacto positivo en el ánimo y la calidad de vida está bien documentado. Para mujeres menores de 60 años o dentro de los 10 años desde su última regla, el balance beneficio-riesgo suele ser favorable. Al abordar la causa subyacente, la THM puede resolver varios problemas a la vez, desde el insomnio hasta la irritabilidad.
Los antidepresivos, concretamente los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) y los inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina (IRSN), son una opción terapéutica valiosa cuando la THM no es adecuada, no es suficiente o si existe un diagnóstico clínico de trastorno depresivo o de ansiedad.
Estos fármacos no actúan sobre las hormonas, sino que su mecanismo se centra en aumentar la disponibilidad de neurotransmisores como la serotonina en el cerebro. Esto puede ayudar a estabilizar el humor, reducir la ansiedad y mejorar la respuesta emocional, independientemente de los niveles hormonales. De hecho, según un informe de la Cochrane Collaboration, ciertas dosis bajas de antidepresivos han demostrado ser eficaces también para reducir la frecuencia e intensidad de los sofocos, aunque no tanto como la THM.
Un profesional sanitario puede recomendarlos en varios escenarios: si una mujer tiene contraindicaciones para la THM (como antecedentes de ciertos tipos de cáncer o trombosis), si los síntomas anímicos persisten a pesar de usar THM, o si los síntomas depresivos son severos y cumplen los criterios para un diagnóstico de depresión mayor, que es una condición clínica distinta a los cambios de humor reactivos a las hormonas.
La elección entre THM y antidepresivos depende del perfil de síntomas de cada mujer y de su historial médico, ya que atacan el problema desde ángulos diferentes. La THM aborda la causa hormonal subyacente, mientras que los antidepresivos tratan los síntomas neuroquímicos resultantes.
La THM es más holística, aliviando un espectro más amplio de síntomas de la perimenopausia (sofocos, sequedad vaginal, problemas de sueño) además del humor. Los antidepresivos son más específicos para los síntomas anímicos y pueden ser la mejor opción si la depresión o la ansiedad son el problema principal y predominante, o si existen contraindicaciones para la terapia hormonal.
En ocasiones, ambos tratamientos pueden usarse de forma combinada bajo estricta supervisión médica. Por ejemplo, una mujer puede necesitar THM para los síntomas físicos y una dosis baja de un ISRS para gestionar una ansiedad persistente. La decisión requiere una evaluación exhaustiva para descartar otras causas, como problemas de tiroides, y entender el contexto completo de la mujer. Para muchas, el primer paso es simplemente entender qué está pasando en su cuerpo, un proceso que libros como No Te Estás Volviendo Loca: Manual de supervivencia para la perimenopausia facilitan, explicando la biología de esta etapa de forma clara y directa para poder tener conversaciones más productivas con los profesionales sanitarios.
Sí, en algunos casos y siempre bajo supervisión médica, se pueden combinar ambos tratamientos. Esta estrategia puede ser útil cuando la THM alivia los síntomas físicos pero los síntomas anímicos persisten, o cuando existe un diagnóstico de depresión o ansiedad concurrente.
Algunos antidepresivos, especialmente los ISRS, pueden estar asociados con un ligero aumento de peso en algunas personas. Sin embargo, el cambio metabólico propio de la perimenopausia también favorece el aumento de peso, por lo que es difícil aislar la causa. Es un efecto secundario posible que se debe discutir con el médico.
No necesariamente. Significa que tus síntomas anímicos estaban muy probablemente ligados a las fluctuaciones hormonales. Al estabilizar las hormonas con la THM, la causa raíz del desequilibrio emocional se corrige. La depresión clínica es un diagnóstico diferente con criterios específicos.
La THM puede empezar a mejorar los síntomas vasomotores y el sueño en pocas semanas, lo que a su vez puede tener un impacto positivo rápido en el humor. Los antidepresivos suelen tardar entre 4 y 8 semanas en alcanzar su efecto terapéutico completo sobre el estado de ánimo.
Sí. El ejercicio regular, especialmente el cardiovascular y el de fuerza, ha demostrado ser muy eficaz. También son importantes una dieta equilibrada, técnicas de manejo del estrés como la meditación o el yoga, y asegurar una buena higiene del sueño. La terapia psicológica, como la cognitivo-conductual (TCC), también es una herramienta poderosa.
Este artículo se apoya en organismos y sociedades científicas de referencia. Consulta siempre a tu profesional sanitario.
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