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Descubre los beneficios y riesgos reales de la terapia hormonal sustitutiva (THS) en la menopausia. Analizamos la evidencia científica actual.

La Terapia Hormonal de la Menopausia (THM) es uno de los temas más debatidos en la salud femenina. Para muchas mujeres, representa un alivio significativo de síntomas debilitantes como los sofocos o la sequedad vaginal, mientras que para otras, la preocupación por sus posibles efectos adversos es una barrera. Entender los beneficios y riesgos reales de la terapia hormonal sustitutiva es fundamental para tomar una decisión informada junto a un profesional sanitario. Este tratamiento, que busca reponer las hormonas que el cuerpo deja de producir, ha evolucionado enormemente desde los estudios que generaron alarma a principios de los 2000. Hoy, las guías clínicas ofrecen una perspectiva más matizada, destacando que la seguridad y eficacia de la THM dependen de factores clave como la edad de inicio, el tipo de hormonas utilizadas y la vía de administración. El objetivo es ofrecer una visión clara, basada en la evidencia científica actual, para que cada mujer pueda valorar si este camino es el adecuado para ella.
La Terapia Hormonal de la Menopausia (THM), anteriormente conocida como Terapia Hormonal Sustitutiva (THS), es un tratamiento médico que repone las hormonas que los ovarios dejan de producir durante la perimenopausia y la menopausia. Su principal objetivo es aliviar los síntomas causados por la drástica caída de los niveles de estrógeno y progesterona.
Esta terapia no busca "revertir" la menopausia, que es un proceso biológico natural, sino mejorar la calidad de vida durante esta transición. El tratamiento se basa en la administración de hormonas para compensar el déficit hormonal y mitigar sus consecuencias físicas y emocionales.
La THM se compone principalmente de dos tipos de hormonas, administradas de forma individual o combinada:
La forma en que se administran las hormonas es crucial para su perfil de seguridad y eficacia. Las opciones modernas van mucho más allá de la tradicional píldora oral:
El principal beneficio de la THM es ser el tratamiento más eficaz para aliviar los síntomas vasomotores moderados a severos, como los sofocos y sudores nocturnos, que afectan hasta al 80% de las mujeres. Sin embargo, sus efectos positivos se extienden a otras áreas cruciales para la salud y el bienestar durante esta etapa.
Los sofocos y sudores nocturnos son los síntomas más característicos y molestos de la menopausia. La THM reduce su frecuencia e intensidad de manera drástica, mejorando significativamente el sueño y la calidad de vida. Según la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM), la terapia con estrógenos es el tratamiento de referencia para estos síntomas.
Este alivio no es solo una cuestión de confort. Los sudores nocturnos interrumpen el sueño, lo que puede llevar a fatiga diurna, irritabilidad y problemas de concentración. Al controlar los SVM, la THM ayuda a restaurar un patrón de sueño saludable.
El estrógeno juega un papel vital en el mantenimiento de la densidad mineral ósea. Su declive en la menopausia acelera la pérdida de hueso, aumentando el riesgo de osteoporosis y fracturas. La THM es altamente eficaz para frenar esta pérdida ósea.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce que la THM reduce el riesgo de fracturas de cadera, vertebrales y de muñeca en mujeres posmenopáusicas. De hecho, está aprobada por agencias reguladoras no solo para el tratamiento de síntomas, sino también para la prevención de la osteoporosis en mujeres con riesgo elevado.
El SGM engloba un conjunto de síntomas derivados de la atrofia vulvovaginal, como sequedad, picor, ardor y dolor con las relaciones sexuales (dispareunia), así como síntomas urinarios como la urgencia y las infecciones recurrentes. Afecta a cerca del 50% de las mujeres posmenopáusicas y, a diferencia de los sofocos, no mejora con el tiempo.
Tanto la THM sistémica como, especialmente, la terapia con estrógenos locales a baja dosis, son extremadamente eficaces para revertir estos cambios, restaurando la elasticidad y lubricación de los tejidos vaginales y mejorando la salud del tracto urinario inferior.
La investigación también sugiere otros beneficios asociados a la THM, aunque la evidencia es menos concluyente que en los puntos anteriores:
Los riesgos de la Terapia Hormonal de la Menopausia son reales, pero a menudo se malinterpretan o se generalizan indebidamente a partir de estudios antiguos. La ciencia actual nos dice que el riesgo depende de la edad de inicio, el tipo de hormonas, la vía de administración y los factores de salud individuales de cada mujer.
El famoso estudio Women's Health Initiative (WHI), publicado en 2002, generó una gran alarma al asociar la THM con un aumento del riesgo de cáncer de mama y eventos cardiovasculares. Sin embargo, análisis posteriores revelaron que la edad promedio de las participantes era de 63 años, muchas de ellas con factores de riesgo preexistentes. Hoy sabemos que estos resultados no son aplicables a mujeres sanas que inician la terapia al comienzo de la menopausia.
Este es, sin duda, el riesgo más temido. La THM combinada (estrógeno más progestágeno) se asocia con un pequeño aumento del riesgo de cáncer de mama, que se incrementa con la duración del uso. Según un metaanálisis de Cochrane, este aumento es de aproximadamente 1 caso adicional por cada 1.000 mujeres al año tras cinco años de tratamiento.
Es crucial poner este riesgo en perspectiva. Factores de estilo de vida como el consumo de alcohol o la obesidad tienen un impacto similar o mayor en el riesgo de cáncer de mama. Además, la terapia con estrógeno solo (en mujeres sin útero) no parece aumentar este riesgo, e incluso podría disminuirlo ligeramente. El riesgo adicional asociado a la THM combinada parece disminuir tras suspender el tratamiento.
El riesgo de eventos como el tromboembolismo venoso (coágulos en las piernas o pulmones) está principalmente asociado a la THM oral. Las hormonas administradas por vía transdérmica (parches o geles) no parecen aumentar este riesgo, según indican guías como las de la Sociedad Internacional de Menopausia (IMS).
En cuanto al riesgo de infarto o ictus, la "hipótesis de la ventana de oportunidad" es clave. Iniciar la THM en mujeres mayores de 60 años o más de 10 años después de la menopausia puede aumentar el riesgo cardiovascular. Por el contrario, en mujeres más jóvenes, la terapia parece tener un efecto neutro o incluso protector.
| Condición | Efecto de la THM (Estrógeno + Progestágeno) | Comentarios |
|---|---|---|
| Síntomas vasomotores (sofocos) | Reducción muy significativa | Tratamiento más eficaz disponible. |
| Osteoporosis / Fracturas | Reducción del riesgo | Previene la pérdida de densidad ósea. |
| Síndrome Genitourinario | Mejora significativa | Restaura la salud vaginal y urinaria. |
| Cáncer de mama | Pequeño aumento del riesgo | Aumenta con la duración. El riesgo es comparable al de otros factores de estilo de vida. |
| Enfermedad coronaria | Riesgo neutro o disminuido | El efecto depende de la "ventana de oportunidad" al inicio de la terapia. |
| Tromboembolismo venoso (coágulos) | Aumento del riesgo (vía oral) | El riesgo es menor o nulo con la vía transdérmica (parches/geles). |
| Cáncer de endometrio | Riesgo disminuido | El progestágeno protege el útero. No aplica a mujeres histerectomizadas. |
| Cáncer colorrectal | Reducción del riesgo | Observado en estudios a largo plazo. |
La decisión de utilizar la Terapia Hormonal de la Menopausia es altamente individual y debe basarse en una evaluación exhaustiva de los síntomas, el historial médico y las preferencias personales. No es una solución universal, pero para la candidata adecuada, puede transformar la calidad de vida.
Generalmente, la candidata ideal para la THM sistémica es una mujer que cumple los siguientes criterios:
Existen situaciones en las que la THM está desaconsejada. Las contraindicaciones absolutas, según la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), incluyen:
Las contraindicaciones relativas requieren una evaluación más cuidadosa por parte de un especialista. Incluyen antecedentes familiares de cáncer de mama, migrañas con aura, hipertensión mal controlada o enfermedad de la vesícula biliar. En estos casos, se puede considerar la THM transdérmica a dosis bajas, pero la decisión debe ser muy meditada.
Abordar el tema de la Terapia Hormonal de la Menopausia en la consulta puede ser intimidante, especialmente por la desinformación que la rodea. Una preparación adecuada es clave para tener una conversación productiva y tomar una decisión compartida con tu profesional de la salud.
Antes de la cita, es útil tener claro qué quieres conseguir. ¿Tu principal problema son los sofocos que te impiden dormir? ¿El dolor en las relaciones sexuales? ¿La preocupación por la osteoporosis? Priorizar tus síntomas ayudará a enfocar la conversación. Libros como No Te Estás Volviendo Loca: Manual de supervivencia para la perimenopausia ofrecen guías detalladas sobre qué preguntar a tu ginecóloga y cómo distinguir mitos de realidades actualizadas, preparándote para una consulta más eficaz.
Lleva una lista de preguntas para asegurarte de cubrir todos los puntos importantes. Aquí tienes algunas ideas:
Iniciar la THM no es una decisión de "una vez y para siempre". Requiere un seguimiento regular con tu médico, generalmente anual. En estas revisiones se reevaluará si la dosis y el tipo de terapia siguen siendo los adecuados, se monitorizará la tensión arterial y se realizarán las mamografías y citologías correspondientes.
Este seguimiento permite ajustar el tratamiento a tus necesidades cambiantes y asegurar que el balance beneficio-riesgo sigue siendo favorable para ti. La duración de la terapia es flexible y se decide conjuntamente, sin una fecha de caducidad estricta, siempre que los beneficios superen a los riesgos.
No, la evidencia científica no respalda la idea de que la THM cause un aumento de peso significativo. El aumento de peso que muchas mujeres experimentan durante la menopausia se debe principalmente a los cambios metabólicos relacionados con la edad y la disminución de estrógeno, no al tratamiento en sí. De hecho, al mejorar el sueño y el estado de ánimo, la THM puede facilitar la adopción de hábitos de vida más saludables.
No necesariamente. La duración del tratamiento es individualizada. Las guías actuales, como las de la NAMS, ya no recomiendan una duración máxima estricta. La decisión de continuar o suspender la terapia se toma anualmente en consulta con el médico, reevaluando los beneficios y riesgos. Algunas mujeres la usan durante unos años para superar los peores síntomas, mientras que otras pueden continuar a dosis más bajas durante más tiempo, especialmente para la salud ósea.
El término "hormonas bioidénticas" se refiere a hormonas que tienen la misma estructura molecular que las producidas por el cuerpo humano (ej. estradiol, progesterona micronizada). Las terapias hormonales reguladas y aprobadas por las agencias sanitarias a menudo utilizan estas hormonas. Sin embargo, hay que tener cuidado con las preparaciones "magistrales" o "compuestas" no reguladas, que se comercializan como más "naturales" pero carecen de los estudios de seguridad y eficacia que sí tienen los productos farmacéuticos aprobados.
Depende del tipo de migraña. La migraña con aura se considera una contraindicación relativa, ya que podría aumentar el riesgo de ictus. Sin embargo, en mujeres con migraña sin aura, la THM puede ser segura e incluso mejorar la frecuencia de las migrañas, especialmente si estas son de patrón menstrual. Se prefiere la vía transdérmica (parche o gel) porque proporciona niveles hormonales más estables. La decisión debe ser valorada por un especialista.
Al suspender la THM, es posible que los síntomas, como los sofocos, reaparezcan. La menopausia no se ha "retrasado", simplemente sus síntomas han estado controlados. Para minimizar este efecto, a menudo se recomienda una reducción gradual de la dosis en lugar de una interrupción brusca. Sin embargo, muchas mujeres descubren que, tras varios años de tratamiento, los síntomas que regresan son menos intensos o han desaparecido por completo.
Este artículo se apoya en organismos y sociedades científicas de referencia. Consulta siempre a tu profesional sanitario.
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