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La menopausia quirúrgica tras extirpar los ovarios provoca una caída hormonal brusca. Conoce en qué se diferencia de la natural y cómo manejar sus

La menopausia quirúrgica es la consecuencia directa de la extirpación de ambos ovarios, una intervención llamada ooforectomía bilateral. A diferencia de la menopausia natural, que es un proceso paulatino que se extiende durante años, la versión quirúrgica es un evento abrupto. Esta interrupción inmediata de la producción hormonal ovárica provoca la aparición súbita y a menudo intensa de síntomas como los sofocos, también conocidos como bochornos o calores en distintas regiones. Entender en qué se diferencia de la menopausia natural es fundamental para saber qué esperar y cómo manejar sus efectos. La principal distinción radica en la velocidad del cambio: mientras la naturaleza da tiempo al cuerpo para adaptarse, la cirugía impone un estado posmenopáusico de un día para otro, con implicaciones únicas para la salud física y emocional.
La menopausia quirúrgica, o inducida, es el cese inmediato de la función ovárica debido a la extirpación de ambos ovarios. No es un proceso fisiológico, sino la consecuencia de una intervención médica necesaria por diversas condiciones de salud.
Esta cirugía, llamada ooforectomía bilateral, se realiza por motivos como endometriosis severa, tumores o quistes ováricos, o para reducir drásticamente el riesgo de cáncer en mujeres con mutaciones genéticas de alto riesgo, como BRCA1 y BRCA2. A veces, los ovarios se extirpan durante una histerectomía (extirpación del útero o matriz) por patologías como el cáncer de endometrio.
Es importante aclarar que una histerectomía por sí sola no causa menopausia si se conservan los ovarios. En ese caso, la mujer dejará de menstruar, pero sus ovarios seguirán produciendo hormonas hasta que la menopausia llegue de forma natural a su debido tiempo.
La diferencia fundamental entre la menopausia quirúrgica y la natural es la velocidad. La quirúrgica es un "apagón" hormonal instantáneo, mientras que la natural es una transición gradual que dura años y que permite una adaptación progresiva del organismo.
En la perimenopausia, la antesala de la menopausia natural, la producción de hormonas como el estradiol y la progesterona disminuye de forma irregular y paulatina. Este proceso puede durar entre 4 y 8 años, dando tiempo al cuerpo para ajustarse a los nuevos niveles hormonales.
Por el contrario, tras una ooforectomía bilateral, los niveles de estrógenos, progesterona y también de testosterona caen en picado en apenas 24-48 horas. El cuerpo pasa de un estado hormonal premenopáusico a uno posmenopáusico sin ninguna transición. Esta caída abrupta es la razón principal por la que los síntomas suelen manifestarse de forma más súbita y severa.
Sí, los síntomas de la menopausia quirúrgica suelen ser más abruptos e intensos que en la natural. Esto se debe a que el cuerpo se ve privado repentinamente de las hormonas ováricas a las que estaba acostumbrado, sin un periodo de adaptación.
Los síntomas vasomotores, como los sofocos o bochornos y la sudoración nocturna, pueden ser especialmente frecuentes y severos. El síndrome genitourinario de la menopausia, que incluye la atrofia y sequedad vaginal, también puede desarrollarse rápidamente, causando molestias o dolor durante las relaciones sexuales.
A nivel emocional, el impacto puede ser significativo. La aparición súbita de ansiedad, irritabilidad, cambios de humor o niebla mental es común. A esto se suma el proceso emocional de la propia cirugía y la pérdida de la fertilidad. Hacer un seguimiento de estos síntomas puede ser abrumador, pero herramientas como la app Avenaia te permiten registrar la intensidad y frecuencia de cada uno para poder explicarle a tu médico con claridad cómo te sientes y tomar decisiones informadas sobre tu bienestar.
La menopausia quirúrgica, especialmente cuando ocurre antes de los 45 años, aumenta el riesgo a largo plazo de ciertas condiciones si no se gestiona adecuadamente. La terapia hormonal es clave para mitigar estos riesgos y proteger la salud futura.
La pérdida súbita de estrógenos acelera la desmineralización ósea, lo que incrementa significativamente el riesgo de desarrollar osteoporosis y sufrir fracturas en el futuro. Además, los estrógenos juegan un papel protector en el sistema cardiovascular. Su ausencia temprana se asocia con un mayor riesgo de enfermedad cardíaca.
La evidencia también sugiere que una menopausia muy temprana sin tratamiento hormonal puede afectar a la salud cognitiva. Por estas razones, la terapia hormonal de la menopausia (THM), antes conocida como terapia hormonal sustitutiva (THS), se considera un pilar del tratamiento. En mujeres jóvenes, su objetivo no es solo aliviar los síntomas, sino también ofrecer protección ósea, cardiovascular y neurológica, recomendándose generalmente hasta la edad media de la menopausia natural (alrededor de los 51 años).
Después de una menopausia quirúrgica, es crucial mantener un seguimiento médico regular. Debes consultar sin demora si aparecen síntomas severos o inesperados, y saber distinguir entre una consulta programada y una urgencia.
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No, no es una menopausia quirúrgica. Dejarás de tener la regla (menstruación) porque no tienes útero, pero tus ovarios seguirán produciendo hormonas. La menopausia llegará de forma natural más adelante, aunque la diagnosticarás por los síntomas (sofocos, etc.) en lugar de por la ausencia de regla.
Sí, es muy común. La extirpación de los ovarios elimina la principal fuente de estrógenos y una parte importante de la testosterona, ambas hormonas clave para el deseo sexual. Además, la sequedad vaginal puede causar dolor y, como consecuencia, disminuir la libido.
La decisión es individual y debe tomarse con tu médico. La recomendación general para mujeres que entran en menopausia quirúrgica antes de los 45-50 años es mantener la terapia hormonal al menos hasta la edad media de la menopausia natural (alrededor de los 51 años) para proteger la salud ósea y cardiovascular.
La menopausia, tanto natural como quirúrgica, se asocia con cambios en la composición corporal, como una tendencia a acumular grasa en la zona abdominal y una ralentización del metabolismo debido a la caída de estrógenos. Un estilo de vida activo y una alimentación equilibrada son clave para manejar estos cambios.
Sí, existen opciones no hormonales para síntomas como los sofocos (ciertos antidepresivos) o la sequedad vaginal (hidratantes, lubricantes). Sin embargo, para la prevención de riesgos a largo plazo como la osteoporosis en mujeres jóvenes, la terapia hormonal sigue siendo el tratamiento de referencia. Habla con tu especialista sobre la mejor opción para ti.
Este artículo se apoya en organismos y sociedades científicas de referencia. Consulta siempre a tu profesional sanitario.
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