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Tabla de valores normales de FSH, estradiol, LH y progesterona en perimenopausia y posmenopausia: rangos orientativos y cómo leerlos bien.

En una analítica hormonal de menopausia se miran sobre todo cuatro hormonas —FSH, estradiol (E2), LH y progesterona—, a las que suele sumarse la TSH para descartar un problema de tiroides. A grandes rasgos: en edad fértil la FSH está baja y el estradiol en rango medio; en la perimenopausia ambos oscilan de forma impredecible de un mes a otro; y en la posmenopausia la FSH queda alta de forma sostenida (por encima de unos 30-40 mUI/mL) y el estradiol bajo, habitualmente por debajo de 30 pg/mL y a menudo por debajo de 20.
Esta advertencia va aquí, no en la letra pequeña del final: los rangos de esta página son orientativos y no sirven para autodiagnosticarse. Los valores de referencia cambian según el laboratorio y el método de análisis, así que el único rango válido para ti es el que aparece impreso junto a tu resultado. Y, sobre todo, en mujeres mayores de 45 años con síntomas típicos la menopausia no se diagnostica con hormonas: el diagnóstico es clínico, por el patrón menstrual y los síntomas. Si quieres el contexto completo de qué pedir y cómo se lee, está en la guía de análisis hormonales en menopausia.
El fin de la función ovárica provoca un descenso del estradiol y un aumento de la hormona foliculoestimulante (FSH), pero estos cambios no son lineales. Durante la perimenopausia, que puede durar varios años, los niveles hormonales pueden variar drásticamente de un mes a otro, haciendo que una única medición sea poco representativa. Por ello, las principales sociedades médicas, como la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM), insisten en que el diagnóstico en mujeres mayores de 45 años es clínico, es decir, se basa en la desaparición de la menstruación durante 12 meses consecutivos y en los síntomas asociados.
Las hormonas que más cambian durante la menopausia son el estradiol y la hormona foliculoestimulante (FSH), reflejando la comunicación entre el cerebro y los ovarios. A medida que los ovarios agotan su reserva de folículos, su producción de estradiol disminuye y el cerebro, a través de la glándula pituitaria, libera más FSH en un intento de estimularlos.
Este dúo hormonal es el protagonista principal. El estradiol es el estrógeno más potente y es responsable de regular el ciclo menstrual y mantener la salud de múltiples tejidos, como la vagina, la piel, los huesos y el sistema cardiovascular. Su descenso causa muchos de los síntomas conocidos, como los sofocos o la sequedad vaginal.
La FSH, por su parte, actúa como un acelerador. Cuando los ovarios responden cada vez menos, la hipófisis envía más y más FSH. Por eso, sus niveles elevados son un indicador de que la función ovárica está fallando. Otras hormonas como la progesterona, la inhibina B y la hormona antimülleriana (AMH) también descienden, contribuyendo al cese de la ovulación y la fertilidad.
Un nivel de FSH persistentemente elevado, generalmente por encima de 25-30 mUI/mL, sugiere una reserva ovárica en declive, pero no diagnostica la menopausia por sí solo en mujeres mayores de 45 años. La razón es que durante la perimenopausia, los niveles de FSH pueden fluctuar enormemente, incluso volviendo a rangos premenopáusicos temporalmente.
Según la North American Menopause Society (NAMS), basarse en un único valor de FSH para tomar decisiones clínicas es desaconsejable. Una mujer puede tener una FSH alta un mes y síntomas, y al mes siguiente tener una FSH más baja y un ciclo menstrual casi normal. Esta variabilidad hace que la medición rutinaria no sea coste-efectiva ni clínicamente útil para la mayoría.
La utilidad de medir la FSH se reserva para casos específicos: en mujeres más jóvenes (entre 40 y 45 años) con síntomas irregulares o en aquellas con sospecha de insuficiencia ovárica prematura (menopausia precoz, antes de los 40). En estos escenarios, dos mediciones elevadas de FSH, separadas por varias semanas, pueden ayudar a confirmar el diagnóstico.
En la posmenopausia, los niveles de estradiol (E2) descienden de forma sostenida, situándose habitualmente por debajo de 20-30 pg/mL. A diferencia de la FSH, la caída del estradiol es la causa directa de muchos de los síntomas más conocidos de la menopausia.
Los síntomas vasomotores, como los sofocos y los sudores nocturnos, que afectan hasta al 80% de las mujeres, están directamente relacionados con la falta de estradiol y su efecto sobre el centro termorregulador del cerebro. De igual modo, el síndrome genitourinario de la menopausia, que incluye sequedad vaginal, dolor en las relaciones sexuales y urgencia urinaria, es consecuencia de la atrofia de los tejidos vulvovaginales por la falta de estrógenos.
Además, el estradiol juega un papel protector fundamental en la salud ósea. Su descenso acelera la pérdida de densidad mineral ósea, aumentando el riesgo de osteoporosis. Interpretar estos valores puede ser complejo, y herramientas como la app Avenaia te permiten registrar tus síntomas y entender tus analíticas para preparar mejor la conversación con tu profesional sanitario.
No existe una tabla de valores hormonales por edad estricta para la menopausia, ya que la transición es un proceso biológico individual y no cronológico. Sin embargo, se pueden establecer unos rangos de referencia que sirven como guía general para interpretar en qué fase hormonal puede encontrarse una mujer.
Es crucial recordar que estos números son solo orientativos. La perimenopausia se caracteriza precisamente por la imprevisibilidad, y los valores pueden solaparse entre las diferentes etapas. La interpretación siempre debe hacerla un profesional sanitario en el contexto de tus síntomas y tu historial clínico.
| Hormona | Etapa | Rango orientativo |
|---|---|---|
| FSH (mUI/mL) | Edad fértil (fase folicular) | 3,5 - 12,5 |
| FSH (mUI/mL) | Perimenopausia | Muy variable; a menudo 15 - 35, con valores normales intercalados |
| FSH (mUI/mL) | Posmenopausia | Alta de forma sostenida, por encima de 30 - 40 |
| Estradiol (pg/mL) | Edad fértil (fase folicular) | 25 - 150 |
| Estradiol (pg/mL) | Perimenopausia | Muy variable, con picos altos y valles bajos |
| Estradiol (pg/mL) | Posmenopausia | Bajo: < 30 y a menudo < 20 |
| LH (UI/L) | Edad fértil (fase folicular) | 2 - 12 |
| LH (UI/L) | Posmenopausia | Elevada, orientativamente 15 - 60 |
| Progesterona (ng/mL) | Edad fértil (fase lútea, ciclo con ovulación) | 3 - 20 |
| Progesterona (ng/mL) | Posmenopausia | Muy baja: < 0,5 |
| Testosterona total | Mujer adulta, todas las etapas | Desciende poco a poco con la edad. Los rangos varían mucho entre laboratorios y los métodos habituales no son fiables en el rango femenino, así que aquí no damos cifra: usa la del informe de tu laboratorio. |
Cómo leer esta tabla sin hacerte daño: un valor fuera de rango no es un diagnóstico, y un valor dentro de rango no descarta nada. En la perimenopausia es muy habitual tener síntomas claros con análisis normales, y también encontrarse una FSH alta en perimenopausia sin que eso signifique que la última regla ya haya pasado. Lleva el informe completo del laboratorio a tu consulta: es la única forma de interpretarlo con tu historia clínica delante.
La LH (hormona luteinizante) acompaña a la FSH: cuando el ovario deja de responder, ambas se elevan, aunque la LH sube más tarde y de forma menos marcada. Por sí sola aporta poco al diagnóstico de la menopausia y rara vez cambia una decisión clínica.
La progesterona solo alcanza valores altos si ha habido ovulación en ese ciclo. Por eso en la perimenopausia desciende de forma irregular, a medida que aparecen ciclos sin ovulación, y en la posmenopausia queda en cifras mínimas. Ese descenso se relaciona con parte de los cambios de esta etapa, como se explica en progesterona baja en perimenopausia.
A diferencia del estradiol, la testosterona en la mujer no cae de golpe con la menopausia: desciende de forma gradual y sostenida desde aproximadamente la treintena, de modo que en la mediana edad los niveles son sensiblemente más bajos que en la veintena, aunque la magnitud exacta varía mucho entre mujeres y entre métodos de laboratorio. En la menopausia natural no hay un escalón brusco; sí puede haberlo cuando se extirpan los ovarios.
Por eso conviene desconfiar de los gráficos de "niveles de testosterona por edad" que circulan por internet: describen una curva lentamente descendente sin ningún punto de corte útil, y los métodos de laboratorio para medir testosterona en el rango bajo de las mujeres no están bien armonizados entre centros. La lectura práctica de tu propio valor, con sus matices, está en cómo interpretar la testosterona libre en perimenopausia.
La TSH no es una hormona de la menopausia: se pide para descartar un problema de tiroides, porque el hipotiroidismo es frecuente en mujeres de mediana edad y comparte síntomas con la perimenopausia (fatiga, niebla mental, cambios de peso y de humor). Como orientación, el rango habitual ronda 0,4-4,0 mUI/L según el laboratorio; qué significa cada resultado está desarrollado en la guía dedicada: valores normales de TSH en la menopausia y qué significan.
En edad fértil el estradiol se mueve orientativamente entre 25 y 150 pg/mL en fase folicular y sube alrededor de la ovulación. En la posmenopausia queda bajo de forma estable, habitualmente por debajo de 30 pg/mL y con frecuencia por debajo de 20. En la perimenopausia no existe un valor "normal" estable: puede pasar de cifras altas a muy bajas en cuestión de semanas. Recuerda que cada laboratorio publica sus propios rangos junto al resultado y son esos los que valen para tu analítica. Si el tuyo ha salido bajo, aquí tienes el contexto: cómo interpretar un estradiol bajo en menopausia.
Tras la menopausia la FSH suele mantenerse alta de forma sostenida, por encima de unos 30-40 mUI/mL, frente a los 3,5-12,5 mUI/mL típicos de la fase folicular en edad fértil. Aun así no hay un número diagnóstico: una FSH alta aislada no confirma la menopausia y una FSH normal no descarta la perimenopausia. Lo desarrollamos en qué significa tener la FSH alta en perimenopausia.
Dependen por completo de la etapa vital y, en edad fértil, del día del ciclo en que se hace la extracción: los mismos valores de FSH, estradiol, LH o progesterona significan cosas distintas en fase folicular, en fase lútea o en posmenopausia. Por eso una analítica hormonal sin la fecha de la última regla y sin contexto clínico es prácticamente imposible de interpretar, y por eso no existe una tabla única de "valores normales" que sirva para todas las mujeres.
No de forma estandarizada. La testosterona femenina desciende poco a poco desde la treintena, sin un escalón asociado a la menopausia natural, y los métodos de laboratorio para medirla en el rango bajo de las mujeres no están bien armonizados entre centros. Los gráficos que circulan son aproximaciones orientativas y no deben usarse para decidir nada por tu cuenta.
No necesariamente. Los rangos de referencia describen lo habitual en una población, no lo correcto para cada persona, y varían según el laboratorio y la técnica utilizada. Un valor fuera de rango es un dato que hay que interpretar junto a tus síntomas y tu historia clínica; para llegar preparada a la cita puede ayudarte esta guía sobre cómo usar tus analíticas para hablar con el ginecólogo.
No. En mujeres mayores de 45 años, el diagnóstico de la menopausia es clínico y se establece tras 12 meses consecutivos de ausencia de menstruación. Los análisis de sangre no son necesarios para la confirmación y pueden ser engañosos debido a las grandes fluctuaciones hormonales de la perimenopausia.
Para la mayoría de las mujeres en la transición menopáusica, no es necesario revisar los niveles hormonales de forma rutinaria. El seguimiento se basa en la evolución de los síntomas. Las mediciones pueden ser útiles en casos de menopausia precoz o para ajustar ciertas dosis de terapia hormonal, siempre bajo criterio médico.
No. Durante la perimenopausia, es perfectamente posible tener un nivel de FSH dentro del rango considerado "normal" o premenopáusico en un momento dado, y muy elevado semanas después. La característica principal de esta etapa es la variabilidad, no un valor constante.
La hormona antimülleriana (AMH) es un marcador de la reserva ovárica, es decir, de la cantidad de óvulos restantes. Sus niveles disminuyen con la edad y se vuelven indetectables tras la menopausia. Se utiliza principalmente en estudios de fertilidad, pero no para diagnosticar la menopausia.
No existe una correlación directa y predecible entre un valor hormonal específico y la gravedad de los síntomas. Dos mujeres con niveles de estradiol similares pueden experimentar la menopausia de formas muy diferentes; una puede tener sofocos intensos y la otra apenas notarlos. La genética y el estilo de vida también influyen.
Este artículo se apoya en organismos y sociedades científicas de referencia. Consulta siempre a tu profesional sanitario.
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