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Descubre la importancia de la vitamina D en la menopausia. Te explicamos qué mide el análisis de sangre, los niveles recomendados y su papel en la salud

La vitamina D es fundamental en la menopausia porque su déficit agrava la pérdida de masa ósea que se acelera con la caída de estrógenos, aumentando el riesgo de osteoporosis y fracturas. Actúa como la llave que permite al calcio, el principal ladrillo de los huesos, entrar en el organismo y fortalecer la estructura ósea.
Con la menopausia, los ovarios dejan de producir estrógenos, hormonas que tienen un efecto protector sobre el esqueleto. Sin ellos, el proceso de remodelado óseo se desequilibra: se destruye más hueso del que se forma. Se estima que las mujeres pueden perder hasta un 20% de su densidad ósea en los 5-7 años posteriores a la menopausia. Aquí es donde la vitamina D se vuelve crítica. Sin suficiente vitamina D, el cuerpo solo puede absorber entre un 10% y un 15% del calcio de la dieta. Con niveles adecuados, esa absorción puede aumentar hasta el 30-40%.
Pero su función no se limita a los huesos. La vitamina D también es vital para la salud muscular, ayudando a mantener la fuerza y reducir el riesgo de caídas, que son la principal causa de fracturas en mujeres mayores. Además, desempeña un papel en la modulación del sistema inmunitario y existen receptores de vitamina D en múltiples tejidos, incluido el cerebro, lo que sugiere una posible influencia en el estado de ánimo.
El análisis de sangre para la vitamina D mide la concentración de 25-hidroxivitamina D, también conocida como 25(OH)D o calcidiol. Este es el principal marcador de las reservas de vitamina D en el cuerpo y el indicador más fiable para determinar si una persona tiene niveles suficientes, insuficientes o deficientes.
Cuando la piel se expone al sol o cuando ingerimos vitamina D a través de alimentos o suplementos, el hígado la convierte en 25(OH)D. Esta forma tiene una vida media de unas 2-3 semanas, lo que permite que su medición en sangre refleje de manera estable el estatus de vitamina D corporal. No se mide la forma activa (1,25-dihidroxivitamina D o calcitriol) porque su vida media es muy corta y sus niveles están muy regulados por otras hormonas, por lo que no reflejan las reservas reales.
Los resultados se expresan habitualmente en nanogramos por mililitro (ng/mL). Aunque puede haber ligeras variaciones entre laboratorios, las guías clínicas ofrecen unos rangos de referencia claros.
| Estado | Nivel (ng/mL) | Interpretación |
|---|---|---|
| Deficiencia severa | < 10 ng/mL | Riesgo elevado de osteomalacia (reblandecimiento óseo en adultos). |
| Insuficiencia | 10 - 29 ng/mL | Niveles subóptimos, asociados a mayor riesgo de osteoporosis y otros problemas. |
| Suficiencia | 30 - 100 ng/mL | Rango considerado adecuado para la salud general y ósea. |
| Toxicidad potencial | > 100 ng/mL | Riesgo de hipercalcemia. Generalmente solo ocurre con suplementación excesiva. |
Es importante saber que el objetivo terapéutico puede variar. En mujeres con osteoporosis o alto riesgo de fractura, los especialistas pueden buscar niveles en la parte alta del rango de suficiencia (entre 40 y 60 ng/mL).
La principal fuente de vitamina D es la síntesis en la piel por exposición a la luz solar UVB, pero la dieta y la suplementación son clave, ya que la exposición solar suele ser insuficiente para cubrir las necesidades, especialmente en ciertas épocas del año.
Exposición solar: La piel produce vitamina D3 (colecalciferol) al exponerse a los rayos ultravioleta B (UVB). Sin embargo, muchos factores limitan esta producción: la latitud (en gran parte de España, el ángulo del sol en invierno es insuficiente), el uso de protector solar (que es necesario para prevenir el cáncer de piel), la pigmentación de la piel (las pieles más oscuras necesitan más tiempo de exposición), la edad (la piel de las personas mayores produce menos vitamina D) y la ropa.
Fuentes dietéticas: Son muy escasas. La vitamina D se encuentra de forma natural en pescados grasos como el salmón, la caballa, el atún o las sardinas, así como en el aceite de hígado de bacalao y la yema de huevo. Algunos alimentos como la leche, los yogures o los cereales de desayuno están fortificados, pero su aporte suele ser modesto.
Suplementación: Para la mayoría de las mujeres en la menopausia, la suplementación es la forma más fiable de alcanzar y mantener niveles óptimos de vitamina D. La forma más recomendada es la vitamina D3 (colecalciferol), ya que es más efectiva que la D2. La dosis debe ser siempre pautada por un profesional sanitario basándose en los resultados de una analítica. Las dosis de mantenimiento suelen variar, pero nunca se debe tomar una dosis alta sin prescripción médica.
Debes consultar con tu médico para valorar tus niveles de vitamina D si tienes factores de riesgo de osteoporosis, sufres fracturas por fragilidad o experimentas síntomas como debilidad muscular o dolor óseo difuso. Es importante no autodiagnosticarse ni empezar a tomar suplementos en dosis altas sin una evaluación previa.
Pide cita con tu médico o ginecólogo si te identificas con alguna de estas situaciones:
Llegar a la consulta con datos claros es fundamental. Herramientas como la app Avenaia te permiten interpretar tus analíticas y registrar tus síntomas para aprovechar al máximo la visita con tu ginecólogo.
Cuándo acudir a urgencias
La deficiencia de vitamina D no es una urgencia en sí misma, pero sus consecuencias sí pueden serlo. Debes buscar atención médica urgente si:
No necesariamente, pero la prevalencia de insuficiencia es tan alta que la suplementación es muy común y a menudo recomendada. La decisión final depende de los niveles en sangre, la exposición solar, la dieta y los factores de riesgo individuales, y debe ser indicada por un profesional sanitario.
La evidencia científica apoya que la vitamina D3 (colecalciferol), que es la que produce nuestro cuerpo con el sol y la que se encuentra en alimentos de origen animal, es más eficaz para aumentar y mantener los niveles de 25(OH)D en sangre que la vitamina D2 (ergocalciferol), de origen vegetal. La mayoría de los suplementos hoy en día usan D3.
No, en absoluto. La vitamina D es una vitamina liposoluble, lo que significa que el exceso se acumula en el tejido graso del cuerpo y puede ser tóxico. Niveles muy altos (generalmente por encima de 100-150 ng/mL) pueden causar hipercalcemia, que es un exceso de calcio en la sangre, con riesgo de calcificaciones en los riñones y otros tejidos. Nunca tomes dosis altas sin prescripción y seguimiento médico.
Aunque existen receptores de vitamina D en áreas del cerebro que regulan el ánimo y la temperatura, la evidencia sobre su efecto directo en los sofocos (síntomas vasomotores) es limitada y no concluyente. Algunos estudios sugieren que corregir una deficiencia podría mejorar síntomas depresivos, pero no se considera un tratamiento de primera línea para los cambios de ánimo en la menopausia.
La vitamina D y el calcio trabajan en equipo. La principal función de la vitamina D es mejorar la absorción del calcio. Tu médico evaluará si tu ingesta de calcio en la dieta (lácteos, verduras de hoja verde, almendras) es suficiente o si también necesitas un suplemento de calcio. A menudo se prescriben juntos, especialmente si hay un diagnóstico de osteopenia u osteoporosis.
Este artículo se apoya en organismos y sociedades científicas de referencia. Consulta siempre a tu profesional sanitario.
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