•
¿Es mejor la terapia hormonal bioidéntica que la sintética? Analizamos qué dice la evidencia científica sobre su eficacia, seguridad y diferencias reales.

La búsqueda de alivio para los síntomas de la menopausia, como los sofocos o bochornos, a menudo lleva a un debate sobre los tipos de terapia hormonal: la bioidéntica frente a la sintética. Estos términos pueden generar confusión, en parte por un marketing que asocia lo "bioidéntico" con lo "natural" y, por tanto, más seguro. Sin embargo, es fundamental entender qué significa cada concepto y, sobre todo, qué dice la evidencia científica sobre la eficacia y seguridad de cada opción. La distinción clave no está tanto en el origen de la hormona, sino en si el tratamiento está regulado y aprobado por las agencias sanitarias o si se trata de una preparación magistral sin los mismos controles. Analizar la terapia hormonal bioidéntica vs sintética según la evidencia permite tomar decisiones informadas junto a un profesional sanitario.
Las hormonas bioidénticas son compuestos que poseen la misma estructura química y molecular que las hormonas producidas por el cuerpo humano, como el estradiol, la progesterona o la testosterona. A pesar de que a menudo se promocionan como "naturales", se sintetizan en un laboratorio a partir de precursores vegetales, como la diosgenina extraída del ñame silvestre o la soja.
El término "bioidéntico" se refiere exclusivamente a esta coincidencia en la estructura molecular. Esto permite que se acoplen a los receptores hormonales del cuerpo de la misma forma que lo harían las hormonas endógenas. Es crucial entender que muchas de las terapias hormonales de la menopausia (THM) aprobadas y comercializadas en farmacias convencionales contienen hormonas bioidénticas. Por ejemplo, el 17-beta estradiol disponible en parches, geles o comprimidos, y la progesterona micronizada oral, son bioidénticas.
La confusión surge principalmente con las llamadas "terapias hormonales bioidénticas compuestas" (cBHT, por sus siglas en inglés). Estas son preparaciones personalizadas que se elaboran en farmacias de formulación magistral, a menudo basándose en análisis de saliva cuyos resultados no están validados científicamente para guiar el tratamiento. Estos preparados no están sujetos a los mismos controles rigurosos de seguridad, eficacia y pureza que los medicamentos aprobados por agencias como la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) o la FDA estadounidense.
Las hormonas sintéticas son moléculas diseñadas en laboratorio que se unen a los receptores hormonales del cuerpo para imitar o modular la acción de las hormonas naturales, pero su estructura molecular no es idéntica a ellas. Fueron desarrolladas para tener efectos específicos, como una mayor potencia, una vida media más larga en el organismo o una vía de administración concreta.
Un ejemplo clásico son los estrógenos equinos conjugados, que se derivan de fuentes animales, o las progestinas, que son análogos sintéticos de la progesterona. Las progestinas (como el levonorgestrel o la drospirenona) se diseñaron para ser más estables y tener una absorción oral más predecible que la progesterona natural.
Estas hormonas han sido la base de la terapia hormonal durante décadas y, por ello, han sido estudiadas extensamente en grandes ensayos clínicos, como el famoso estudio WHI (Women's Health Initiative). Gracias a estos estudios, su perfil de beneficios y riesgos está bien documentado, lo que permite a los profesionales sanitarios prescribirlas con un conocimiento profundo de sus efectos a largo plazo. Aunque el término "sintético" pueda tener una connotación negativa, se trata de fármacos rigurosamente estudiados y regulados.
La evidencia científica actual no respalda la afirmación de que las hormonas bioidénticas preparadas en farmacias de formulación sean más seguras o eficaces que las terapias hormonales convencionales aprobadas por las agencias reguladoras. Tanto las hormonas bioidénticas reguladas como las sintéticas reguladas han demostrado ser altamente eficaces para tratar los síntomas vasomotores (sofocos y sudores nocturnos) y para la prevención de la osteoporosis.
El problema fundamental de los preparados magistrales no regulados es la falta de control. La dosis de hormona puede variar significativamente entre lotes, la absorción puede ser errática y no existen datos de seguridad a largo plazo que avalen su uso. Esto es especialmente peligroso en mujeres con útero, donde una dosis insuficiente de progesterona para contrarrestar el efecto del estrógeno sobre el endometrio puede aumentar el riesgo de hiperplasia y cáncer endometrial. Los productos regulados garantizan por ley que la dosis de progestágeno es suficiente para esta protección.
Por este motivo, las principales sociedades científicas, como la Endocrine Society, la North American Menopause Society (NAMS) y la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM), desaconsejan el uso de hormonas bioidénticas compuestas. Advierten que la falta de evidencia sobre su seguridad y la ausencia de las advertencias de riesgo que sí incluyen los medicamentos aprobados exponen a las mujeres a peligros innecesarios.
Debes consultar con tu médico para valorar iniciar una terapia hormonal si los síntomas de la perimenopausia o menopausia afectan tu calidad de vida, pero es vital saber reconocer qué síntomas requieren atención urgente. La decisión de empezar una THM es siempre individualizada y debe tomarse con un profesional.
Pide cita con tu ginecólogo/a o médico/a si:
Preparar bien la consulta es clave. A menudo, la niebla mental y la sensación de desbordamiento de esta etapa dificultan explicar con claridad lo que te ocurre. Para esto, recursos como el libro No Te Estás Volviendo Loca: Manual de supervivencia para la perimenopausia pueden ser una guía práctica para entender tu biología y comunicar tus síntomas eficazmente.
Acude a URGENCIAS sin demora si experimentas estas banderas rojas:
No en el sentido estricto. Aunque sus precursores pueden derivar de fuentes vegetales como la soja o el ñame, son procesadas y sintetizadas químicamente en un laboratorio para obtener la molécula final. El término "natural" es principalmente una herramienta de marketing; su característica definitoria es que su estructura es idéntica a la humana, no que se encuentren en la naturaleza listas para su uso.
No. No existe evidencia científica que respalde el uso de análisis de saliva para guiar la dosificación de la terapia hormonal. Los niveles de hormonas en la saliva fluctúan mucho y no se correlacionan de forma fiable con los niveles en sangre ni con la severidad de los síntomas. Sociedades médicas como la Endocrine Society desaconsejan explícitamente esta práctica por su falta de validez clínica.
No necesariamente. Los efectos secundarios de cualquier terapia hormonal (dolor de cabeza, sensibilidad mamaria, hinchazón) dependen de la hormona específica, la dosis y la vía de administración, no de si su estructura es "bioidéntica" o "sintética". Las terapias aprobadas por agencias sanitarias, sean del tipo que sean, han pasado controles que aseguran una dosis y absorción consistentes, lo que ayuda a minimizar riesgos y efectos adversos. Las preparaciones magistrales no ofrecen esa garantía.
El riesgo de ciertos cánceres hormonodependientes (como el de mama o endometrio) está asociado a la exposición a las hormonas en sí, independientemente de su origen o estructura molecular. Por eso es crucial usar siempre la dosis eficaz más baja durante el tiempo necesario y, en mujeres con útero, combinar el estrógeno con una progesterona o progestina para proteger el endometrio. Ser "bioidéntico" no elimina estos riesgos inherentes a la terapia.
En España, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) aprueba y regula una amplia variedad de presentaciones de THM. Muchas de estas opciones contienen hormonas bioidénticas, como el 17-beta estradiol (disponible en parches transdérmicos, geles o comprimidos orales) y la progesterona natural micronizada. Estas terapias han demostrado su seguridad y eficacia en rigurosos ensayos clínicos y son las recomendadas por las guías clínicas.
Este artículo se apoya en organismos y sociedades científicas de referencia. Consulta siempre a tu profesional sanitario.
Comparte este artículo
El boletín de Avenaia
Lo esencial de la perimenopausia y la menopausia —síntomas, analíticas, opciones— explicado con evidencia, en tu correo. Sin milagros y sin spam.
Modera la conversación con respeto. Los comentarios pasan por revisión antes de publicarse.

Descubre cuánto tiempo se puede tomar la terapia hormonal de la menopausia (THM) y cómo se deja de forma segura. Guía basada en evidencia científica.
9 de agosto de 2026

Descubre los efectos secundarios al empezar la terapia hormonal de la menopausia, como sensibilidad mamaria o sangrado. Te explicamos cuánto tardan en
5 de agosto de 2026

Descubre los tipos de terapia hormonal para la menopausia (THM), sus beneficios y riesgos. Compara opciones sistémicas y locales, con o sin progestágenos.
20 de julio de 2026