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Las palpitaciones en la menopausia son comunes por los cambios hormonales. Aprende por qué ocurren, cuándo son normales y qué señales indican que debes

Sentir que el corazón se acelera, aletea o se salta un latido puede ser una experiencia muy desconcertante. Si estás en la perimenopausia o menopausia, es probable que hayas notado estas sensaciones, conocidas como palpitaciones. Aunque alarmantes, las palpitaciones en la menopausia son un síntoma sorprendentemente común, a menudo ligado a los drásticos cambios hormonales que definen esta etapa vital. La fluctuación del estrógeno no solo provoca los conocidos sofocos, también llamados bochornos o calores en distintas regiones, sino que también puede afectar directamente al sistema de regulación del ritmo cardíaco. Entender por qué ocurren, reconocer cuándo son una respuesta normal del cuerpo y saber identificar las señales de alarma es fundamental para navegar esta transición con mayor tranquilidad y seguridad, sabiendo cuándo es momento de consultar con un profesional sanitario.
Las palpitaciones en la menopausia ocurren principalmente por la caída y fluctuación de los niveles de estrógeno. Esta hormona influye en la regulación del ritmo cardíaco a través del sistema nervioso autónomo, que controla funciones involuntarias como los latidos del corazón.
El estrógeno tiene un efecto protector sobre el sistema cardiovascular. Ayuda a mantener la flexibilidad de los vasos sanguíneos y afecta a la producción de neurotransmisores como la adrenalina y la noradrenalina. Cuando los niveles de estrógeno se vuelven erráticos durante la perimenopausia, esta regulación puede verse alterada, haciendo que el corazón sea más sensible a los estímulos y propenso a acelerarse o latir de forma irregular.
Además, el corazón tiene receptores de estrógeno, lo que demuestra su conexión directa. La Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM) señala que los síntomas cardiovasculares, incluidas las palpitaciones, son una manifestación frecuente de esta etapa. A menudo, las palpitaciones no aparecen solas, sino que están directamente relacionadas con los síntomas vasomotores, como los sofocos.
La gran mayoría de las palpitaciones durante la perimenopausia y menopausia son benignas y no indican un problema cardíaco grave. Sin embargo, es crucial no ignorarlas, especialmente si aparecen con otros síntomas preocupantes o si suponen un cambio respecto a tu patrón habitual.
Una palpitación benigna suele ser breve, durando solo unos segundos, y ocurre de forma esporádica. Puede sentirse como un vuelco en el pecho o una aceleración pasajera. Por el contrario, existen señales de alarma que requieren una consulta médica inmediata. Debes buscar atención si las palpitaciones se acompañan de:
Es importante recordar que la menopausia es una ventana de oportunidad para la prevención, ya que el riesgo cardiovascular en la mujer aumenta tras la última regla. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de mortalidad en mujeres a nivel global, por lo que cualquier síntoma cardíaco nuevo debe ser evaluado por un profesional.
Las palpitaciones a menudo se presentan junto a la ansiedad y los sofocos (también conocidos como bochornos), creando un círculo vicioso. Un sofoco puede disparar el ritmo cardíaco y la sensación de pánico, y la ansiedad por sí misma puede causar palpitaciones, dificultando saber qué empezó primero.
Fisiológicamente, un sofoco provoca una dilatación repentina de los vasos sanguíneos, lo que hace que el corazón trabaje más rápido para bombear la sangre, resultando en taquicardia. Esta sensación física de corazón acelerado puede ser interpretada por el cerebro como una señal de peligro, activando una respuesta de ansiedad. La ansiedad, a su vez, libera adrenalina, una hormona que acelera aún más el pulso, perpetuando el ciclo.
Hasta un 80% de las mujeres experimentan síntomas vasomotores durante la transición a la menopausia. Registrar la frecuencia y los desencadenantes de estos episodios puede ser muy útil para entender tus patrones. Herramientas como la app Avenaia te permiten hacer un seguimiento diario de síntomas como sofocos, ansiedad y palpitaciones para preparar mejor tu visita al médico y tener una conversación más informada sobre tus opciones.
El diagnóstico de palpitaciones relacionadas con la menopausia comienza con una evaluación clínica por parte de un profesional sanitario. No se debe asumir que son simplemente "cosas de la menopausia" sin una valoración adecuada para descartar otras causas.
Durante la consulta, el médico realizará una historia clínica detallada, preguntando por la frecuencia, duración y desencadenantes de las palpitaciones, así como por otros síntomas asociados. Un examen físico, incluyendo la auscultación del corazón y la toma de la presión arterial, es el siguiente paso. Dependiendo de la sospecha clínica, se pueden solicitar pruebas adicionales:
Según la Mayo Clinic, estas pruebas ayudan a diferenciar las palpitaciones benignas de arritmias más serias y a asegurar que no hay una patología cardíaca subyacente que requiera tratamiento específico.
Para muchas mujeres, las palpitaciones disminuyen significativamente o desaparecen una vez que el cuerpo se ha adaptado a los niveles hormonales más bajos y estables de la posmenopausia. Sin embargo, en algunos casos pueden persistir, especialmente si están ligadas a factores como el estrés o la ansiedad.
El magnesio es un mineral esencial para la función nerviosa y muscular, incluida la del músculo cardíaco. Una deficiencia de magnesio puede contribuir a las arritmias. Si bien una dieta rica en magnesio es beneficiosa, la suplementación solo debe realizarse bajo supervisión médica tras confirmar una deficiencia.
Sí, es muy común. Las palpitaciones nocturnas pueden estar relacionadas con los sudores nocturnos, que provocan despertares bruscos con el corazón acelerado. También pueden deberse a cambios de posición al dormir o a que la ansiedad y la percepción de los latidos aumentan en el silencio de la noche.
La terapia hormonal de la menopausia (THM, antes llamada terapia hormonal sustitutiva o THS) se indica para los síntomas vasomotores, no como tratamiento de las palpitaciones: al reducir los sofocos, algunas mujeres notan también menos episodios, pero no es un efecto garantizado ni su finalidad. En sentido contrario, otras mujeres refieren notar cambios en el ritmo cardiaco al iniciar el tratamiento o al modificarlo. En cualquiera de los dos casos, coméntalo con el profesional que te la prescribe y no ajustes ni suspendas nada por tu cuenta: la decisión sobre la THM es individualizada y le corresponde a esa persona.
Llama al 112 (o al número de emergencias de tu país) si la palpitación se acompaña de dolor u opresión en el pecho, dolor irradiado al brazo, cuello o mandíbula, dificultad para respirar, mareo intenso, desmayo, sudoración fría, náuseas o confusión. Acude también a urgencias si el episodio dura varios minutos, no cede, notas el pulso irregular o aparece con el esfuerzo físico. Si el episodio fue aislado, breve y sin ningún otro síntoma, no es una urgencia, pero sí conviene pedir cita con tu profesional sanitario para que lo valore.
Este artículo se apoya en organismos y sociedades científicas de referencia. Consulta siempre a tu profesional sanitario.
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