•
Descubre nuestro glosario de términos de la menopausia explicados en lenguaje claro. Entiende qué son los sofocos, la perimenopausia, la FSH y más.

Entender la menopausia puede parecer como aprender un nuevo idioma. Términos como perimenopausia, FSH, estradiol o síntomas vasomotores inundan las consultas y los artículos, generando más dudas que certezas. Este glosario de términos de la menopausia explicados en lenguaje claro está diseñado para ser tu traductor. Aclarar estos conceptos es el primer paso para tomar el control de tu salud y sentirte segura en esta nueva etapa. La transición a la menopausia es un proceso biológico natural, pero su vocabulario técnico puede resultar abrumador. Desde los famosos sofocos, también conocidos en otras regiones como bochornos o calores, hasta los cambios hormonales que ocurren en el útero o matriz, cada palabra tiene un significado preciso que te ayudará a comprender mejor lo que experimentas y a comunicarte eficazmente con tu equipo médico.
La perimenopausia es la transición, la menopausia es el cese definitivo de la regla tras 12 meses, y la posmenopausia es toda la vida que sigue después de ese punto.
La perimenopausia, o "transición menopáusica", suele comenzar entre los 40 y 45 años y tiene una duración media de 4 años, aunque puede extenderse hasta 8. Durante esta fase, los ovarios reducen gradualmente su producción de estrógeno, provocando ciclos menstruales irregulares (más largos, más cortos, más o menos abundantes) y la aparición de síntomas como los sofocos o la dificultad para dormir.
La menopausia no es una etapa, sino un evento específico: la última menstruación. Según la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM), se confirma de forma retrospectiva, una vez que han transcurrido 12 meses seguidos sin regla. La edad media para este hito en España se sitúa en torno a los 51 años.
Finalmente, la posmenopausia abarca todos los años posteriores a la menopausia. En esta fase, los niveles hormonales se estabilizan en valores bajos. Aunque algunos síntomas como los sofocos pueden disminuir con el tiempo, otros relacionados con la falta de estrógeno, como la sequedad vaginal, pueden persistir o incluso agravarse.
La FSH aumenta para intentar estimular los ovarios, mientras que el estradiol y la progesterona disminuyen de forma irregular, siendo responsables de la mayoría de los síntomas.
La FSH (Hormona Folículo Estimulante) es producida por la glándula pituitaria para ordenar a los ovarios que maduren un óvulo. A medida que los ovarios responden peor, el cerebro libera más FSH en un intento de conseguirlo. Por eso, sus niveles son altos en la posmenopausia, pero fluctúan enormemente durante la perimenopausia, lo que la convierte en un mal indicador diagnóstico en mujeres mayores de 45 años: la guía NICE NG23 recomienda no apoyarse en la FSH para diagnosticar la menopausia en ese grupo, precisamente porque el diagnóstico es clínico. No existe un único «número» de FSH que confirme la menopausia, y un valor normal tampoco la descarta. Qué se mide y cómo se lee, en la tabla de valores hormonales.
El estradiol es el tipo de estrógeno más potente producido por los ovarios. Es el responsable de regular el ciclo menstrual y mantener la salud de los huesos, la piel, los vasos sanguíneos y el tracto urinario. Su descenso está detrás de buena parte de los síntomas de la menopausia. Los valores concretos y su lectura dependen del laboratorio y del momento del ciclo, así que aquí no damos cifras: las recogemos en la tabla de valores hormonales. Una analítica tampoco se interpreta sola; herramientas como la app Avenaia te ayudan a reunir tus síntomas y tus resultados y a llevarlos ordenados a la consulta, donde se interpretan.
Conviene tenerlo claro: «tener el estradiol bajo» no es por sí solo un diagnóstico, y en mujeres mayores de 45 años con síntomas típicos no hace falta medirlo para hablar de menopausia, porque el diagnóstico es clínico.
La progesterona es la otra hormona ovárica clave. Prepara el revestimiento del útero (endometrio) para un posible embarazo. Durante la perimenopausia, los ciclos sin ovulación (anovulatorios) se vuelven comunes, lo que provoca una caída en la producción de progesterona y contribuye a las irregularidades menstruales.
Los síntomas más conocidos son los vasomotores (sofocos y sudores nocturnos), pero también es muy frecuente el Síndrome Genitourinario de la Menopausia (SGM), que causa sequedad vaginal y molestias urinarias.
Los síntomas vasomotores son la seña de identidad de la menopausia. Incluyen los sofocos (también llamados bochornos o calores), que son oleadas súbitas de calor intenso en la cara y el pecho, y los sudores nocturnos. Afectan hasta a cerca del 80% de las mujeres durante la transición, según NAMS. Sobre cuánto duran, el estudio SWAN (Avis et al., JAMA Internal Medicine, 2015) estimó una duración mediana de 7,4 años para los síntomas vasomotores frecuentes, con una variabilidad enorme entre unas mujeres y otras: hay quien los tiene unos meses y quien los arrastra más de una década. Lo desarrollamos en sofocos en la menopausia. Estos síntomas se deben a que la caída de estrógenos afecta al hipotálamo, el termostato del cuerpo.
El Síndrome Genitourinario de la Menopausia (SGM) es un término más actual y preciso que "atrofia vulvovaginal". Conjunto de síntomas genitales (sequedad o resequedad, ardor, picor), sexuales (falta de lubricación y dolor en las relaciones) y urinarios (urgencia, escozor, infecciones de repetición) provocados por el descenso de estrógenos. Sustituye al término antiguo «atrofia vulvovaginal» por ser más completo y menos estigmatizante. A diferencia de los sofocos, no mejora solo con el tiempo. Lo desarrollamos en la guía de sequedad vaginal en la menopausia.
La terapia hormonal de la menopausia (THM, antes llamada terapia hormonal sustitutiva o THS) consiste en reponer las hormonas que los ovarios dejan de producir. Es el tratamiento más eficaz disponible para los síntomas vasomotores moderados a graves, pero no está indicada en todos los casos: tiene riesgos y contraindicaciones, y la decisión es individualizada y la toma un profesional sanitario.
La Terapia Hormonal de la Menopausia (THM), anteriormente conocida como Terapia Hormonal Sustitutiva (THS), es el tratamiento más eficaz disponible para los síntomas vasomotores de moderados a graves, según NAMS y la guía NICE NG23. Consiste en la administración de estrógenos, a menudo combinados con un progestágeno para proteger el endometrio en las mujeres que conservan el útero. Los beneficios, los riesgos y las situaciones en las que no está indicada los detallamos en beneficios y riesgos reales de la terapia hormonal.
El consenso científico actual, respaldado por organizaciones como la International Menopause Society, establece que para la mayoría de las mujeres sanas que inician la THM antes de los 60 años o dentro de los 10 años posteriores a la menopausia, los beneficios superan a los riesgos potenciales. Esta "ventana de oportunidad" es clave. La decisión de usar THM es siempre personal y debe ser evaluada junto a un ginecólogo, considerando el historial médico individual.
Existen también tratamientos no hormonales, como ciertos antidepresivos (ISRS/IRSN) que han demostrado eficacia en reducir los sofocos, así como terapias locales con estrógenos a bajas dosis para tratar exclusivamente el SGM.
Menopausia precoz (insuficiencia ovárica primaria): cese de la función ovárica antes de los 40 años. Cuando ocurre entre los 40 y los 45 se habla de menopausia temprana. Aquí la regla general del glosario se invierte: por debajo de esas edades el diagnóstico sí requiere estudio médico —incluidas determinaciones hormonales— y un seguimiento específico, porque pasar más años con estrógenos bajos tiene implicaciones para el hueso y el sistema cardiovascular. Si tienes menos de 45 años y tus reglas han desaparecido o se han vuelto muy irregulares, consúltalo en lugar de darlo por hecho; lo explicamos en menopausia precoz.
Sangrado posmenopáusico: cualquier sangrado vaginal que aparece después de llevar 12 meses sin regla. No es un término más del vocabulario de la menopausia: se estudia siempre, aunque sea una mancha mínima, aunque no duela y aunque estés usando terapia hormonal.
Un glosario sirve para entender palabras, no para etiquetarse a una misma. Consulta con tu profesional sanitario si aparece:
La menopausia es un diagnóstico clínico y retrospectivo, no una explicación automática para cualquier síntoma nuevo a partir de los 45.
La perimenopausia es la fase de transición de varios años *antes* de la menopausia, con ciclos irregulares y síntomas fluctuantes. La menopausia es el punto final, diagnosticado cuando han pasado 12 meses seguidos sin regla.
No, si tienes más de 45 años. En ese grupo el diagnóstico es clínico: se basa en la ausencia de menstruación y en los síntomas, y las guías de referencia (NICE NG23) desaconsejan apoyarse en la FSH. La FSH fluctúa muchísimo durante la perimenopausia, así que un valor alto aislado no confirma nada y uno normal tampoco descarta que estés en la transición. Por debajo de los 45 años, y especialmente antes de los 40, sí puede tener sentido medirla, pero siempre dentro de un estudio médico, no como prueba casera de confirmación.
Es el término antiguo para lo que hoy se conoce como Síndrome Genitourinario de la Menopausia (SGM). Se refiere al adelgazamiento, sequedad y menor elasticidad de los tejidos vaginales y vulvares debido a la falta de estrógenos, causando sequedad, picor y dolor.
No existe un «es segura» o «no es segura» en abstracto: el balance depende de la edad, del tiempo transcurrido desde la menopausia, del tipo y la vía de administración, y del historial de cada mujer. Las sociedades científicas coinciden en que en mujeres sanas menores de 60 años, o dentro de los 10 años siguientes a la menopausia, el balance beneficio-riesgo suele ser favorable. También hay riesgos descritos —entre ellos los relacionados con el cáncer de mama y con los eventos tromboembólicos y cardiovasculares— y situaciones en las que no está indicada. Es una decisión clínica que valora tu profesional sanitario con tu historial delante. Lo desarrollamos en beneficios y riesgos reales de la terapia hormonal y en sus contraindicaciones.
Los síntomas vasomotores como los sofocos suelen disminuir y desaparecer con los años, aunque en el estudio SWAN la duración mediana de los síntomas vasomotores frecuentes fue de 7,4 años, con mucha variación de una mujer a otra. Sin embargo, los síntomas del síndrome genitourinario, como la sequedad vaginal, tienden a ser crónicos y progresivos si no se tratan.
Este artículo se apoya en organismos y sociedades científicas de referencia. Consulta siempre a tu profesional sanitario.
Explora por tema
Cada tema tiene su guía principal. Empieza por el que más te interese:
Comparte este artículo
El boletín de Avenaia
Lo esencial de la perimenopausia y la menopausia —síntomas, analíticas, opciones— explicado con evidencia, en tu correo. Sin milagros y sin spam.
Modera la conversación con respeto. Los comentarios pasan por revisión antes de publicarse.

Si experimentas calores repentinos pero no estás en la menopausia, no estás sola. Conoce las causas posibles, desde tiroides a fármacos, y cuándo ver a un
28 de julio de 2026

Las reglas irregulares son un síntoma clave de la perimenopausia. Descubre qué cambios en tu ciclo menstrual son normales y qué señales requieren una
26 de julio de 2026

Descubre cuánto dura la menopausia y sus etapas (perimenopausia y posmenopausia). Conoce la duración real de los síntomas como los sofocos y calores.
25 de julio de 2026